miércoles, 17 de marzo de 2010

I boletín de Madres y familiares

En un país que carece de políticas públicas de prevención y asistencia a las adicciones, a lo que se agrega un contexto sociocultural empobrecido, algunos sectores, incluso del Gobierno, nos sorprenden al querer priorizar la legitimación de la tenencia de droga para su consumo, a sabiendas de que dicho consumo se trata de una práctica que –sea privada o pública, individual o colectiva- en todos los casos es más que evidentes que afecta a terceros y al conjunto de la sociedad. A partir de esa situación, en 2008, distintas organizaciones y grupos comenzamos a formar la Red.
Fue así que pasamos a trabajar unidos y a otro nivel de acción: nuestra primera convocatoria a Plaza de Mayo el 30 de diciembre de 2008. ¿Por qué esa fecha? Los medios de comunicación anunciaban un histórico fallo de la Corte Suprema que sentaría jurisprudencia a favor de la despenalización de la tenencia. Desde estonces, nos encontramos todos los jueves en Plaza de Mayo y de 11 a 13 marchamos alrededor de la Pirámide de Mayo.


Nuestros encuentros de los jueves han sido para reclamar políticas públicas de prevención y asistencia; expresar que estamos frente a realidades que deben ser encaradas y transformadas, cambiando las condiciones de vida que hacen al inicio y al aumento del consumo en niños y jóvenes; señalar la modalidad superficial e improvisada con la que se pretende imponer la despenalización de la tenencia y advertir sobre sus consecuencias; y recordarles a los Estados y a los políticos que deben estar al servicio del bien común, que es una necesidad y construcción de toda la comunidad. El consumo de drogas es un tema de salud, y de educación, de desarrollo social, de trabajo. Requiere cuidados, protección del daño público y un contexto solidario que facilite la recuperación.
Integramos una Red de madres y familiares autoconvocados y también organizaciones vinculadas con el tema. Hay grupos de la Ciudad de Buenos Aires, del conurbano bonaerense, de distintas provincias. Genéricamente, se nos ha denominado a todas como “madres contra el paco”, aunque preferimos que se nos conozca como madres a favor de la vida y no en contra de las sustancias. De acuerdo con las posibilidades de cada cual, vamos participando en las tareas, de forma alternada, distintos referentes, madres o familiares.
Hay una unidad de propósitos y una creciente coincidencia de la necesidad de unirnos, de intercambiar experiencias, ideas, de superar diferencias o respetarlas. No tomamos posturas partidarias. Tenemos en común la lucha por la vida de un hijo, hija o familiar y el sentimiento. El sentimiento nos desbordó. La lucha por transformar la realidad en la que vivimos nos fue alejando de la sensación de impotencia y locura. Nos reunimos. Nos organizamos. Nos informamos. Y fue surgiendo el compromiso –sin el cual nada hay- entre nosotras y con la tarea misma, construyendo alternativas y reeditando valores de solidaridad y responsabilidad social.
Para ser más claros
En forma recurrente debemos aclarar, tanto a algunos legisladores como a algunos medios, que lo que nosotros cuestionamos es “la despenalización de la tenencia de drogas”, ya que en forma reiterada se habla de “despenalización del consumo de drogas”.
El consumo no está penalizado por la ley vigente. Y esto es correcto, ya que no tiene sentido penalizar a alguien por estar enfermo. Lo que está penalizado es la tenencia. Y si es en pocas cantidades y se presume que es para uso personal, el juez puede determinar y debe hacerlo, un tratamiento, preventivo si es un consumidor ocasional (3 meses, 2 veces por semana) a cargo del Ministerio de Educación, o de rehabilitación, si es un abusador o adicto, a cargo del Ministerio de Salud. Al terminar su tratamiento, el que se haya indicado, la causa judicial cae y no queda registro alguno. Es precisamente la ley vigente, la que tiene el mérito de haber llevado el tema al campo de la educación y la salud, en el año 1959, obligando al Estado a intervenir a través de los respectivos Ministerios.
Las modificaciones que ahora pretenden hacer, le quitarían al Estado la obligación de intervenir preventiva y curativamente. Se legitimaría así el abandono de persona y el descuido de la salud pública.
Esto lo aclaramos, porque para sumirnos en un delirio confusional ya están todos los que no quieren que “acertemos la mano con la herida”, como decía Antonio Machado.
Decimos que también es un tema de desarrollo social, del mejoramiento de las condiciones de vida y mayor inclusión social. Muchos niños calman el hambre, el frío o la angustia del desamparo con el consumo.
No hay políticas públicas de asistencia, de prevención. La oferta ha crecido, hay producción y hay mayor consumo. Hay una cultura que a través de los medios de difusión, ha promovido y naturalizado el consumo, ha fabricado la demanda.
Con las modificaciones que pretenden hacer ahora a la ley vigente, también se facilita la venta minorista de drogas en nuestros barrios.
¿Y el Estado? Les vamos a citar una frase, de un adicto:
“El Estado que promueve la venta de drogas es un Estado corruptor”
Charles Baudelaire.