miércoles, 12 de mayo de 2010


María Isabel Rego: “Lo que están haciendo con nuestros jóvenes es un genocidio encubierto”

Fuente: Mundo Avellaneda


Es la titular de la asociación Madres guiando la vida, un grupo de mujeres que pelea para salvar a sus hijos de las garras de la droga. El brutal crecimiento del porcentaje de niños y adolescentes adictos es el problema de toda la sociedad argentina pero del que se hacen cargo solo unos pocos.

"La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable".
Mahatma Gandhi (abogado, pensador y político indio).


Vivimos en una sociedad enferma que prefiere esconder sus problemas debajo de la alfombra en vez de enfrentarlos. La edad de los niños que comienzan a consumir es cada vez menor, en los lugares más pobres del conurbano no es difícil encontrar pequeños que con apenas ocho años descubren el mundo oscuro y sombrío de las drogas, adolescentes que ya reflejan en sus rostros los efectos devastadores de aquello que consumen hace años, los hijos de estos chicos que ya empezaron a nacer con serios problemas neurológicos y de motricidad; estas son realidades que debemos enfrentar porque sólo asumiendo el problema que hoy amenaza a las futuras generaciones de nuestro país se podrá comenzar a extirpar este cáncer que sentencia de muerte a nuestros hijos.



El movimiento Madres guiando la vida es un grupo de mujeres que lucha día a día para salvar chicos de las garras del Paco: “Nosotras nos identificamos con los pañuelos negros representando la cantidad de muertes que hay en nuestro país a causa de la droga”, asegura la titular de la Asociación, María Isabel Rego.
Se estima que en Argentina se consumen 400.000 dosis de paco por día y este número continúa creciendo de manera acelerada atrapando a chicos de cada vez menos edad: “La realidad no es la que se muestra en todos lados, en las zonas más pobres de nuestro país encontramos chicas que desde los 9 años que se prostituyen para conseguir droga”, cuenta -con un dejo de tristeza- Rego.
Uno de los problemas con los que deben confrontar permanentemente las madres es con la desarticulación del sistema: “Es imposible trabajar cuando no existe una decisión política para ponerle fin al problema –se queja Rego- nuestra entidad trabaja en conjunto con la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), ellos nos ayudan y nos abren muchas puertas porque hay mucha burocracia en todos los pasos que conllevan a poder internar a una adicto. Para hospitalizar a un adolescente tenés que estar varios días o hasta semanas haciendo trámites, autorizando papeles, recorriendo lugares, cuándo lo que necesitamos es que la acción sea instantánea y articulada entre todos los organismos a los que le competen este tema”. Otra de la dificultades a la hora de tratar a un adicto es que no se le brinda tratamiento al entorno familiar, de manera que un chico está recluido durante un año en un centro asistencial y cuando es dado de alta y vuelve a su hogar, encuentra nuevamente todo aquello que en su momento fue disparador para que entrara en el mundo de la droga, como puede ser la violencia familiar, madres o padres adictos, el abandono del padre y la madre y demáscircunstancias que crean un clima propicio para que cualquier persona pueda caer en este infierno.

Pero estos no son las únicas dificultades de las que nos advierten las Madres de Paco: “Muy pronto vamos a tener que enfrentar una gravísima contrariedad, que ya se está manifestando, que son los hijos de los adictos. Niños nacidos de madres y padres consumidores que presentan serios problemas motrices y de comunicación, con graves retrasos mentales que hace que no puedan asistir a jardines de infantes normales. Ahora la pregunta es qué vamos a hacer con estos niños, nadie nos da una solución y la realidad es que los chicos se siguen muriendo y sus hijos continúan naciendo cada vez en peores condiciones”, aseveró Rego.

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se alerta sobre el preocupante aumento del porcentaje de chicos que consumen pasta base, que en los últimos años creció más del doscientos por ciento, pero este aumento no sólo se ubica en las villas y en las zonas más pobres del conurbano: “En la clase alta cada vez encontramos más adictos, la diferencia es que ellos ocultan el problema de sus hijos por miedo al que dirán y pagan tratamientos costosísimos que para nosotros son absolutamente inaccesibles y todo esto se hace de manera reservada, en cambio cuando la persona no tiene recursos para poder pagar un tratamiento tiene que salir y contar lo que le pasa para poder recibir ayuda”, comenta Rego.

Las madres tuvieron una reunión con el actual intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, porque ellas solicitan un lugar físico para poder trabajar con el adicto y con la familia del adicto, para poder llevar a cabo proyectos que tengan que ver con la prevención, que en la actualidad prácticamente no existe, y así poder lograr la articulación de los diferentes organismos para conseguir soluciones duraderas y eficaces.

“Pareciera que la intención es tener una fabriquita de pobres, de descerebrados, son mercaderes de la muerte que tratan de dominar a un pueblo a través de este tipo de inacciones” advierte Rego y finaliza: “Esta es una lucha permanente y constante porque no hay leyes claras, la sociedad prefiere ocultar el problema antes de buscarle la solución, el sistema no está preparado y no existen decisiones políticas. Creo que como sociedad hemos perdido la esencia, la capacidad de dar amor, la compasión y el sentimiento por lo que sufre el otro”.


Paco (Pasta Base)

Es una droga de bajo costo elaborada a partir de bicarbonato de sodio, cafeína, alcaloide de cocaína y anfetaminas. Se suele consumir en pipas(en su mayoría de fabricación casera) o sobre la marihuana en forma de cigarrillo (marciano o bazoco). Es mortalmente tóxica y adictiva. El Paco es una sustancia psicoactiva, compuesta por los alcaloides extraídos de de la hoja de coca, que no llegan a ser procesados hasta convertirse en el clorhidrato de cocaína, que es la forma más común y buscada de presentación de esa sustancia. La extracción se realiza mediante la maceración de la hoja de coca en queroseno o solvente. El basuco no es soluble en agua, tampoco se puede inyectar, por lo que sólo puede consumirse fumando, en forma de cigarrillo o pipa.
El Paco tiene los mismos riesgos que el consumo inmoderado de cocaína, pero además por su vía de administración afecta también a los pulmones y fácilmente ocasiona problemas cardiovasculares y cerebrovasculares.
En Argentina el paco ha adquirido el nombre de ladrón de cerebros por su devastador efecto sobre el sistema nervioso de quiénes lo consumen, mientras que los adictos a esta droga son vulgarmente llamados muertos vivos debido a su apariencia física.


Madres Guiando la Vida
155177-3357 María Isabel
Madresguiandolavida.blogspot.com
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